
Aquí en ¡Cowabunga! a lo largo de los años hemos puesto candados para que no se escapen los cowabungos, candados que nos han costado perder los trabajos, pero conscientes de que debemos defender nuestro derecho a la fiaca y nuestro propio arte, esto, poco a poco nos ha dado desprestigio y ahora trabajamos muy a gusto con pocas empresas que aguantan nuestras políticas sectarias. Poco a poco iré poniendo tiras de todos mis pleitos con nuestros ex-clientes para que usted, nuevo y posible cliente, lo piense antes de contratarme. Nótese como un ganador del Eigsner y una mujer-choro no bastan para convencer al cliente de hacer lo correcto, hay que valerse del bote de la basura.



















