Tiempo transcurrido desde el último Kalkatrón

¿Quién? ¿Por qué?



Tomado del formspring de mi apá el Sr. Caballos. Visítenlo, también tiene un webcómic por hobby.

Pregunta: "Sr Cavazos, quien es Oscar Gonzalez Loyo y porque tiene un blog entero dedicado a tirarle caca D:?"

Respuesta: "Óscar González Loyo es la Niurka de los cómics en México, y tiene un blog de troleo porque se lo merece.

Es difícil entender todo este asunto de Óscar si no estás relacionado un poco con el medio del cómic en México (tampoco somos tantos), así que te explico a grandes rasgos:

Óscar González Loyo es mexicano, tendrá ahorita cincuentaytantos años. Su papá era editor en alguna de las grandes editoras de cómics en la "época dorada", donde las historietas se hacían como churros y se vendían como pan caliente. Este flujo construyó grandes imperios... pero esa es otra historia. El caso es que su papi le dio chanza al joven Óscar de dibujar el título "Parchís" y otros, cuando Chicarcas (mote de antaño de Óscar) desertó de la escuela. 

Fue medianamente notable como autor de cómics en los 80's; publicaba su propio título llamado Karmatrón y Los Transformables, sacó un chingo de números y vendía lo suficiente. El cómic en sí era una revoltura de obras ajenas como la serie Battlestar Galáctica (de los 70's), de los Transformes, de filosfías hindues, budistas y mil cosas más. Nada del otro mundo, pero aun así loable al ser un título... "mexicano".

Pero bueno, pasó lo que tenía que pasar, el papel se encareció, las editoriales quebraron, y Karmatrón se fue a pique, como el resto de la industria.

Aquí es cuando se pone interesante, y esta es mi apreciación de los hechos conocidos: La locura de Chicarcas se acrecentó. Ya desde niño decía que veía seres fantásticos, extraterrestres y la verga (digo, no veía vergas, que yo sepa, es una expresión para hacer notar que se le botaba gacho la canica).

Se volvió "esotérico". Se volvió "gurú". Sin embargo, tuvo un golpe de buena fortuna: Fue invitado a participar en un título de Simpson Cómics, donde dibujó una historia al lado de grandes maestros como Jill Thompson y Sergio Aragonés, cómic que a la postre ganaría el premio Eisner. De rebotito, pero se lo ganó.

Bajo la noble bandera de "reactivar la industria del cómic en México" empezó a reclutar a jóvenes valores con promesas de ayudarlos a publicar, a destacar en el medio y las hilachas, y fundó junto a su papi y su concubina el "Estudio Kaboom" (irónico lo de "estudio": no hay nadie con carrera en ese lugar).

En fin, Kaboom se dedica mayormente a hacer chambitas de diseño y una que otra ilustración. La cosa es que... Óscar no trabaja ahí, para eso tiene a sus empleados. Pero no les paga un centavo, porque no son empleados, son "dueños" de su empresa. Así que les paga con "amistad" según el mismo dice, y los tiene a todos viviendo, comiendo y durmiendo bajo el mismo techo, donde si no hay dinero no comen, si se portan mal no comen, si opinan diferente no comen. Salen sólo en grupo a lugares predeterminados por Óscar, sus actividades en internet son monitoreadas, el contacto con su familia restringido y el pensamiento libre mal visto.
Raro, no? Pues no, así son las sectas.

Entre los pasatiempos favoritos de Óscar está echarle tierra a todo aquel creativo cuyo trabajo desapruebe, llamar traidores a los que salen de su secta, amateurs a los que están muy chavos y muchas otras cosas por el estilo. Muchas. Le encanta atacar sobretodo a mujeres que contraponen su punto de vista... Y ya le corto porque es mucho, pero en síntesis, es un cobarte, mentiroso, machista, homofóbico, incongruente y orate. Muy de todo. Esta última década, a la par de múltiples fracasos, se fue desvaneciendo poco a poco, hasta que ya pocos saben quién es, aunque él afirme que "tiene más fans que BEF".

La parte divertida es que para el resto del mundo, Óscar es una botana. Es hilarante ver como continuamente escupe para arriba, como afirma que Sergio Aragonés, Matt Groenning y Stan Lee son sus mejores amigos, que puedes viajar al espacio en un dragón, cómo se ha peleado con todo mundo, cómo se muerde la lengua cuando afirma que kaboom no es una secta.

Óscar es un personaje muy complejo, hasta leyendas urbanas de robo y sabotaje tiene en su haber. Lo cierto es que es super entretenido ver como va desvariando cada vez más. Es como un reality show. Cierto también es que autores desacreditados por el Chicarcas, como Maritza Campos, Cucamonga o Pinto, están de hecho reactivando la industria mucho más de lo que nunca lo ha hecho él.

Larga vida a Óscar González, que nos dure un chingo de años más, y que nunca se acabe la minita de oro... como dijo Leonard Nimoy en "Los Simpsons": El mundo necesita reír. Y los moneros mexicanos también."