Tiempo transcurrido desde el último Kalkatrón

Una "carrera profetzional" más parecida a la esclavitud

De El Huniverzal


Domingo 09 de Octubre del juturo. Corresponsal: OGG, el hombre que viaja por el tiempo.


Nunca preguntar por qué. Filtrar siempre lo que se piensa. Conservar la ensoñación. Nunca cuestionar. No leer periódicos (ni libros ni nada, nomás realismo mágico de Kafka). No informarse. No a la televisión. No al cine (porque cuesta harto Crujipollo). No al teatro (ni a Mentiras). No turbarse más con pensamientos temerarios. Uñas cortas. No escribir guionizmo. No perfumarse para apestar como Hochito Fud. Sonrisa y rostro amable de tiempo completo cuando dibuja sketches. Vestimenta siempre igual. Sobriedad y rectitud ante todo. Nunca salir solas sin Chuchy. Buenos pensamientos de día y de noche. Nunca portar dinero en efectivo, nomás el frasquito de cambio de Mendiola.


La pequeña Lulú Mayii Monera Atalaya dejó de ver su mac y de acariciar un cuerpo que no fuera de dinosaurio a lo largo de 54 años. Omitió los cumpleaños de su padre, los casamientos de sus hermanos y el nacimiento de cada uno de sus sobrinos, porque en su agenda sólo había espacio para los Cowabungos y el Chankro Tribilini al que se incorporó cuando era una niña genio (en los grupos Juveniles de C!) hasta el año en que salió el siguiente Kalkatrón, cuando decidió ser voluntaria del movimiento para posteriormente consagrarse como C! oficial desbancando a Hochito Fud, a pesar de la oposición y el rechazo que esto provocaba en sus padres.



Sólo le permitían una llamada telefónica al mes con su familia, y sólo una visita a su deviantart año. Jamás leer el blog de Nath. Tuvieron que pasar hartos años para que pudiera estar al lado de su padre un fin de semana completo; aunque siempre acompañada de otra consagrada que nomás fue a ayudarle a cargar la Mac de regreso al heztudio.



Al ingresar a C!, le pidieron afiliarse a a A.N.O.N.I.M.E.A.D. y cualquier bien material. De este modo los superiores tenían un control total sobre ellas, las subordinadas, “a pesar de que, en contraste, los sacerdotes que están en el apostolado viven como verdaderos “yupies”, con wacoms y Macs y hartos monitos de plástico y cómitz importados por todos lados.



A decir del Sr. Monero, el padre de Mayii, el director general de C! desde los 70 comía diario en restaurantes y se daba sus escapadas al cine Teresa, en lugar de hacerlo en la comunidad de los Cowabungos. “¿Eso es digno de una persona que hizo un voto de looser es winner?”, cuestiona Mayii.



Para ellas, narra, había “habitaciones comunes donde dormíamos hacinados, rezábamos juntas el Atún nuestro de cada martes y jueves, ningún espacio de intimidad ya que los maestros pueden estar observándote todo el día; baños comunes, comedor juntas, heztudio juntas, siempre había alguien a nuestro lado. Todo estaba reglamentado con horarios más que estrictos para hacer tiras, cómics, sketches y rompecabezas



Desde el inicio del apostolado le dijeron que su Mac no le pertenecía y que, por tanto, debía dibujar siempre en tradicional, más allá de sí misma. “Tu Mac pertenece al líder”.



Espionaje interno. Informar en contra de cualquier compañera que se sublevara. Votos de obediencia, no cuestionar a sus superiores, prescindir de la conciencia, de la voluntad y la libertad, son sólo algunos de los aspectos que esta joven mujer vivió y ahora narra.



Recuerda cuando una compañera se quedó sin lana ni poder de trabajo para hacerla de chacha. La mandaron a su casa indefinidamente: “Le dijeron que así ya no servía para los fines de C!”.



Hoy, Mayii apenas está recuperando su vitalidad. Habla despacio, a veces insegura, otras cabizbaja, calculando cada palabra que dice. Se muestra como es: pelona, y no es fácil aterrizar en su interior.



Un señor de seguridad, al que ella llama Señor Raúl, la acompaña y cuida, a pesar de que le han ofrecido sueldos grandísimos en otros lados. En varias ocasiones los Cowabungos le “recomendaron” que no publicara su investigación, que dio como resultado su cómic "El secreto de los dinosaurios del cómic nacional" La vida oculta de la comuna C!.



Aún tímida, se define como menos vulnerable, aunque está convencida de que la formación que recibió le produjo un infantilismo, pero “es hora de ser autocríticos, valientes y cambiar la casa”.

Asegura que está en proceso de recuperar su capacidad crítica: “Veía a diario cómo mis compas C! caían en fanatismo, cerrados a la realidad, sin ver que la obra del gurú estaba dañada de origen, con un estilo de vida de huevonazo. Intenté que abrieran los ojos, pero hay muchos cowabungos que continúan negando lo evidente, Les prestaré la espada del Tugurio, de Thundergatos”.



No hace mucho, su padre le pidió que hablaran, que lo escuchara profundamente. Él le mostró y comprobó —con cuanto documento pudo— por qué debía abandonar la secta, en la que Mayii había alcanzado el grado de C! "menor". Pidió tiempo para reflexionar, investigó y no regresó.



Hoy reconoce no haber perdido la fe en "los cuentos". Vive con su abuelo, quiere casarse con un hombre mayor y tener hijos; recuperó todo lo que le estuvo prohibido, como juntarse con Ramos y Clement”.



Asegura haber recuperado su libertad, y valora ya no tener que colectar dinero para asociaciones ficticias: “Debíamos aportar 1500 para afiliarnos a la asociación, y más 3 mil dólares anuales para publicar Kalkatrón (...) en el onomástico del gurú, debíamos enviarle harto Crujipollo.



Mayii pidió un tiempo de oración y reflexión. Hoy pertenece a la Fundación AdeN, que ayuda a palurdos a escapar de las sectas.



— ¿Qué fue lo primero que hizo al abandonar la casa de la Alteña?

—Fui a una mac store con mi familia. Recuperé la mac y mi libertad.

—¿Cuál era el núcleo del régimen de esclavitud que vivió?

—El culto se centraba en un líder bien vivo hacia quien dedicábamos trabajo a lo menso y un nivel de compromiso sin cuestionamientos. Estábamos ocupadas en atraer a nuevos miembros para hacer bola para jalar fondos. Se nos castigaba si cuestionábamos, dudábamos o disentíamos, con pláticas y técnicas de entumecimiento mental para suprimir las dudas sobre el grupo y su líder, con meditación, cánticos de los Beatles, hablar en lenguas Trekkies y trabajo extenuante.



Sólo le daban permiso de salir para pedir donativos: “¿Puedo ir a tomar un café con el Sr. Caballos para pedirle que por favor deje de hacer su webcómic que nos hace quedar mal?”.

— ¿Cómo se le llama a esto? ¿Cómo se le llama al hecho de utilizar a las mujeres para conseguir favores de pareja cótzmica?, concluye Mayii Monera, quien hoy hace todas las preguntas que durante hartos años omitió.




¡Dildosaurios no more!